Vacaciones activas

Vacaciones activas

VacacionesAhora que empieza a notarse, lo poco que se deja, el verano, nos ponemos a pensar en las vacaciones. Este es un concepto curioso para mí. Creo en las vacaciones y creo que tenemos derecho a ellas. Pero, varío en la forma de enfrentarlas. Para mí no es un escape, es una desconexión. Por mucho que nos guste lo que hacemos tenemos que desconectar, es necesario. Pero no una huida. Eso sucede cuando no estás a gusto en un trabajo. Y sucede igual que cuando haces una rutina de ejercicios: conforme va avanzando el tiempo, ese descanso no te sabe a nada. Quieres más porque no quieres volver.

Aunque eso daría para otro artículo. Mi pregunta es:

¿Qué hacemos en vacaciones?

El ideal de asueto es ir a un lugar, lo más posiblemente parecido al paraíso y tirarnos en él. Como miembro de esta sociedad crecí en ese imaginario. Y creedme, me ha hecho más mal que bien. Por supuesto que muchas veces estoy cansado y que necesito tirarme un rato. O un par de días incluso para desintoxicarme incluso. Pero una semana así para alguien como yo puede ser un infierno. Mi mente suele funcionar a mil por hora y la forma de relajarla es alimentarla. Hacerle vivir experiencias.

Por eso creo que deberíamos potenciar un modelo de vacaciones activas. Poder ir a campamentos a aprender algo que nos gusta, por ejemplo, es una buena opción ¿La vemos en alguna agencia? Al contrario. Encontrar este tipo de actividades implica una minería en google.

Ahora que los modelos de vida están cambiando hay muchos retos. Y el espacio de ocio es uno de ellos. No podemos abandonar ese momento que nos reconcilia con nuestro quehacer diario. Si necesitamos vivir experiencias hagámoslo. Y si a alguien le parecer raro que no estemos quince días en una hamaca imaginemos lo raro que nos parece que él o ella lo esté.

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