Todas las escuelas deberían ser escuelas de arte

Todas las escuelas deberían ser escuelas de arte

El título puede sonar directo y espero que así lo sea. Hace tiempo buscaba una idea con esta, y cuando leí el capítulo en el libro titulado: Piensa como un artista precisamente así, todas las escuelas deberían ser escuelas de arte, y lo leí, pensé: no cambiaría ni una coma. Uno de los males que aquejan precisamente al sistema educativo es esta falta de flexibilidad, de atender el potencial creativo que tienen los alumnos que son encomendados a él. Por supuesto, el sistema educativo, si tiene esas fallas, es porque reproduce las mismos problema que tiene el sistema social en general.

Arte y educación: un binomino necesario pero mal llevado

arteCuando recordamos cómo han sido nuestros pinos en el mundo del arte dentro de la escuela, pocas personas creo que tengan un recuerdo agradable. La creatividad que se supone que tenían que tener esas horas no se materializaba. Quien tenía un pensamiento avanzado en este campo podía ir por su cuenta, pero el resto se veían en horas poco atractivas que además castraban el pensamiento artístico.

Lo mismo sucede con la música. Siendo un apasionado de esta, me alegro que en mi colegio no se impartiera, porque lo que he visto en otros sitios, con lecciones de flauta tortuosas no es motivante. Y en lengua no digamos.

Arte como modo de ver la vida

Un artista que saca adelante proyectos creativos tiene una forma de ver la realidad que podría enseñarse en los centros educativos. Cuando hago esta propuesta no me refiero a lo anterior. Tampoco a la posibilidad de aumentar las horas de enseñanzas artísticas. Me refiero a aprovechar el pensamiento que tiene un creativo y poder aplicarlo en el proceso formativo.

Un científico y un empresario, por poner dos ejemplos, necesitan la creatividad para poder sobresalir en sus trabajos. El arte puede enseñar a pensar de esa forma, a unir elementos diferentes sin conexión aparente para poder crear algo nuevo. Y eso sí puede enseñarse.

Arte como pensamiento divergente

Luis Bassat en su libro creatividad diferencia la inteligencia del pensamiento creativo. Los test de inteligencia miden la capacidad de encontrar la respuesta correcta. Una persona inteligente, tal cual se plantea, sabe mucho. Saber mucho implica saber lo que existe. Una persona creativa crea mucho. De poco saca mucho. Eso es el pensamiento divergente. En cambio, nuestras escuelas siguen favoreciendo el pensamiento convergente. La propia legislación no deja mucho margen para que eso cambie.

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