Sé imperfecto, sé tú mismo

Sé imperfecto, sé tú mismo

Quizás leyendo el título pueda parecer provocador. O incluso alguien se lo puede tomar como un insulto. Nada más lejos de la realidad. Cuando digo aquello de sé imperfecto, sé tú mismo, es porque creo que es lo bueno. No considero lo imperfecto como algo malo. Al contrario. Lo considero como el mayor indicativo de autenticidad.

Imperfecto como tradicional. Perfección como molde

En mi ensayo, elogio de la rareza (que está sin publicar mientras encuentro una editorial) hablo del odio que tengo a los moldes. En un momento en que la sociedad quiere volver a lo artesanal, los moldes son el ejemplo claro de lo industrial. Lo artesanal es imperfecto porque es virtualmente imposible hacer que las cosas queden exactas simplemente con nuestro tino.

En un momento de la historia de la sociedad, en la que queríamos producir en masa y que por el mismo precio se diera el mismo producto, los moldes fueron una gran idea. Todo el mundo adora lo artesanal, pero bien es cierto que es difícil cuantificar si una silla debiera valer lo mismo que la otra cuando presentan diferencias. Es como cuando hacemos varias pastas caseras ¿Quedan del mismo tamaño? No sin un molde.

E insisto, no es malo en su contexto histórico. Aunque ahora que valoramos más el tiempo y la dedicación (calidad) que llenarnos de objetos (cantidad) va perdiendo fuerza. El problema es todo esto se trasladó al modelo educativo y se ha intentado homogeneizar a las personas. Grave error.

El imperfecto es el modelo ideal y no lo sabemos aún

Desde EEUU se puso de moda el self made man como sinónimo del sueño americano. En el que cualquiera, empezando de dónde sea, pudiera llegar tan lejos como quisiera. Un sueño que, si bien suena bonito, esconde un pecado original. Y es que el éxito que se vende es uno. Un tipo de sueño, un tipo de alegría. Algo que no concuerda con hacerte a ti mismo. Más bien, implica que cualquier puede copiar un patrón y llegar a un estándar de éxito.

Por mucho que Descartes rechazase esta idea, los seres humanos somos tanto razón como emoción. Y en algunos casos más de lo segundo (no quisiera aventurarme pero aseguraría que todos). Por eso, tantas personas que han rechazado ser imperfectas y han apostado por un modelo de perfección estándar, se han visto vacías tan pronto lo han conseguido.

Y es que lo ideal no es llegar a un modelo de perfección vendido y pulido. Lo ideal es ser tú mismo y poder sentirte triunfal en ese estado. Por mucho que no se considere exitoso. El ser imperfecto y satisfecho a los ojos de una sociedad que tiende a plastificar los ideales es el verdadero triunfador. Conocerse a sí mismo es una buena tarea para ello

Imperfecto
Lo imperfecto desafía las normas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *