Rigidez: 3 tipos de profesionales que no saben ser flexibles.

Rigidez: 3 tipos de profesionales que no saben ser flexibles.

RigidezQue quede claro: no me gusta la rigidez. Creo que una postura rígida ante la vida mata la creatividad. y quien sigue este blog sabe que aprecio la creatividad. Es más, la considero esencial. Y más en estos momentos en los que, siguiendo a Bauman vivimos en una sociedad líquida. Significa que las coas fluyen, mutan. Pero sobre todo evolucionan. Es cierto que, siguiendo a Bauman, puede tener unas consecuencias negativas. Pero, y eso es lo importante, también es la puerta de entrada para aire fresco. Y lo necesitamos, aún con el riesgo de un resfriado.

Por eso considero que la rigidez ante ciertas posturas es algo pusilánime. Una falta de valentía, pero sobre todo de pensamiento mediocre. Una forma de negar que todo lo que no encaje en un molde sea catalogado como malo. Y si de por sí eso es negativo, peor lo es si el molde es anterior a nosotros.

La observación me ha permitido clasificar a la personas rígidas en tres apartados. Vamos a verlos.

Rigidez en el principio de los tiempos

De todos los tipos este es en más benévolo: el novato. Y por este paso hemos andado todos en algún momento. Pensad en cuando os sacasteis el carné de conducir y ahora. En un primer momento no hay sitio para interpretar nada, todo se hace como se debe y punto. Con el tiempo se va flexibilizando y sabiendo jugar con el límite (¡Ojo! no quiero que esto sea una llamada a la mala conducción).

Los que hemos trabajado dando clases también sabemos lo que es esto. La primera vez que estás ante un grupo o eres nuevo en un centro, las normas son todo. Nadie se las va a saltar. Porque no sabes lo que tienes entre manos, sobre todo. Cuando la capacidad de guiar grupos mejora, la flexibilidad aumenta. Señal inequívoca de que estás más cómodo como profesional.

Rigidez en el poco profesional

Este colectivo es una variante del anterior. Aquí el tiempo no es un problema, sino el conocimiento. Quizás la culpa está, dentro del mundo de la educación, en la poca formación que tienen muchos profesionales. Especialmente de secundaria en adelante. No en sus materias, sino en pedagogía. Veo a menudo que cuando se aprenden herramientas se confunde el medio con el fin. Y se aplica de forma rígida incluso a quien no le corresponde.

Es decir, una herramienta sirve para un propósito, si alguien consigue ese propósito sin esa herramienta, añadirla es una inutilidad y sobre adaptar es no preparar para un mundo real. Convertir la herramienta en el fin es un error de rigidez de aquellas personas poco preparadas en pedagogía, o desarrollo humano en general, que tienen escaso poder de elección y de maniobra. Una persona con un amplio bagaje de herramientas será flexible en su uso e incluso las podrá combinar en una efectividad mejor. El reciclaje y una buena inmersión en psicología y pedagogía puede llegar a curar esta rigidez.

Rigidez en el inmovilismo

Por último tenemos al peor de los especímenes en este campo. Los anteriores tienen margen de maniobra, más el primero que el segundo. En este caso es un problema de actitud. Hablamos de ese profesional que ha aprendido a hacer las cosas de una manera y ya está. La sociedad puede cambiar pero él no lo va a hacer. Está muy cómodo aunque genere incomodidad.

Normalmente esta tribu habita en espacios cómodos. Raramente tienen proyectos paralelos en su vida donde desfogarse de esa rigidez. Son personas que tienen asegurado su porvenir, o lo viven de esa forma. Las técnicas de atención al cliente o de mejora continua no les importan y suelen crear más mal que bien. Personalmente deseo que sean una especie a extinguir.

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