Rechazo al cambio: miedo o desidia

CambioUna crisis suele implicar un momento de fractura o de cambio social. Es decir, tras una crisis viene un modelo social nuevo ¿Mejor?¿peor? Eso no se puede saber en estos momentos porque según actuemos se irá hacia un lado o al otro, y claro, según a quién preguntemos esta respuesta será diferente. Pero lo que está claro es que será diferente. Nada que conociéramos.

Así como las revoluciones industriales afectaron de fondo a los modelos existentes en todos los ámbitos (familia, ocio, relaciones sociales, trabajo, etc.) el nuevo modelo, en el que la red tendrá un peso importante nos traerá, y de hecho lo está haciendo, modificaciones hasta puntos que ahora mismo ni nos los imaginamos. Algunos cambios como he dicho ya están aquí, o acaso pensáis que si preguntamos a alguien en los ochenta sobre el futuro de las comunicaciones pensaría algo como lo que estamos viviendo. Sí, es cierto, no hay naves espaciales pero la vida de muchos poco se parece a la que hubiéramos llevado entonces.

Y sí, hablamos de muchos pero no de todos, porque, y es un tema recurrente en este blog y una de mis preocupaciones, existe una brecha muy amplia entre dos sectores de la sociedad, de edad y estatus similar, porque como se aprende en matemáticas sólo hay que comparar aquello que está en las mismas condiciones (más o menos, que el que escribe esto es de letras) que no quieren subirse a un carro que ya está en marcha y reniegan de él. Gente que estando en la treintena no tiene cuenta de correo electrónico, y no ha tenido ni curiosidad por haber entrado en una red social, aunque luego no le haya gustado.

Es cierto que si entendemos la sociedad como un sistema es normal prever que haya una parte que se niegue al cambio, una de las funciones de los sistemas, pero que es más habitual de los sistemas cerrados y que suele provocar un gran grado de entropía. Lo que no es habitual es que sea es un sistema abierto, y por sistema abierto hablo de personas jóvenes que si bien no son nativas de estos cambios, los han ido conociendo de siempre, sea quien presente ese rechazo. A un cambio que se va a dar sí o sí, y que tenemos la oportunidad de poder influir en él, y de ir entrando en él, resistirse sin alternativas es lo peor.

Y esto último que quede claro, no critico la resistencia al cambio como concepto de crítica y propuesta de nuevos modelos, sino a la pasividad y a la crítica de aquellos que no quieren cambiar por desidia, porque quien critica el cambio porque está buscando nuevas alternativas es loable y necesario para evitar el excesivo peso de un sólo estilo. Yo creo que es un buen mensaje para comenzar el año.

Un comentario sobre “Rechazo al cambio: miedo o desidia

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