Padres helicoptero e hijos que nunca volarán

Padres helicopteroEs de lógica pensar que un padre o una madre quieren lo mejor para sus hijos e hijas. Creo que esta discusión, salvo casos que, haberlos hay, queda anulada por el sentido común. Dentro de ese querer lo mejor es dónde surgen problemas por ciertas formas de buscarlo. Los padres helicóptero son una de esa realidad. Están escondidos bajo el deseo de que sus hijos tengan el mejor futuro posible, se convierten en algo nocivo para el desarrollo integral del menor. Y es que tanto sobrevolar impide que se levante el vuelo.

Pero ¿Qué son los padres helicóptero?

Imaginemos cuál suele ser la función de muchos helicópteros. Sobre todo los de tráfico. Aparatos que pueden sobrevolar cualquier superficie con más facilidad que un avión al no necesitar la velocidad y observar todo el terreno que tienen debajo con la intención de poder avisar y evitar catástrofes. Suena bien ¿Verdad? Y es muy tentador para cualquiera que tenga en sus manos un niño o una niña que, indefensos ante el mundo, tienen que enfrentarse a muchos peligros que nosotros hemos tenido que superar en el pasado. Y aquí es donde radica el problema: les arrebatamos su historia.

incluso los malos momentos que hemos vivido, las injusticias que hemos tenido que soportar, el cansancio, las indecisiones, etc. son parte de nuestra historia personal, la que nos ha acercado a estar como somos, a construirnos como personas. Y se lo estamos robando. Les estamos privando de experiencias vitales importantes pensando que hacemos lo mejor por ellos. Con esto no quiero culpabilizar a nadie porque quiero presuponer, tal y como empecé este artículo, que la mayoría tienen en su mente el bien del menor. Pero sí advertir de lo nociva que esta práctica.

¿Quiero decir que tenemos que despreocuparnos de nuestros hijos y no ayudarles?

Al contrario. Precisamente creo que la función de un progenitor es ayudar a que su hijo tenga las herramientas en la vida por eso creo que tienen que descargarse de actividades de sobrevolar y centrarse en educar. Un padre helicóptero es el que se pelea porque el profesor ayude a su hijo. También para que los compañeros de clase le acepten. O para que tenga la tarea terminada en todo momento. Y el que se sienta a estudiar con su hijo porque sólo no lo hará.

Lo siento, esas cosas son obligaciones de los hijos y los éxitos y fracasos les pertenecen.. Así como las alegrías y los sinsabores. ¿Quieres que tu hijo vaya al colegio que tiene mejor fama? Perfecto, pero no hace falta que vayas cada vez que tenga un problema con su profesor o su compañero no le haya invitado. Salvo casos graves, negligencias profesionales o bulliyng, hay que permitir que el niño se enfrente a ello, y dotarle de herramientas.

La vida no es justa y nunca lo será. Todos tenemos compañeros que se estaquean, jefes que no saben liderar, empleados que no trabajan, amigos que nos traicionan. Y si he tenido una infancia y una adolescencia con un terreno allanado y marcado no tendré herramientas para coger esos baches. Y no evitaré hacerme el menor daño posible. Caerse nos enseña a levantarnos. Sobre todo cuando las primeras veces tenemos al lado a alguien que nos ha dado la mano.

Veámoslo de otra forma ¿Qué niño se sentirá más protegido? ¿Aquel que llega a casa con un problema y ve a su padre o madre más estresado que él? ¿O aquel que encuentra en el hogar un aliento positivo que le ayuda a relativizar y encontrar la forma de superar el bache o de hacer un duelo? Yo lo tengo claro.

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