Mente creativa

Mente creativa

Cada vez que vemos a alguien hacer algo creativo y maravilloso nos asombramos. También pensamos que qué suerte tiene al tener una mente creativa. Y ese pensamiento nos hace más daño que favor. ¿Por qué? Porque todos tenemos una mente creativa que podemos explotar.

Gardner ya incluyó la inteligencia artística entre una de sus inteligencias múltiples. Esta teoría ya rompía la forma monocorde de entender la inteligencia como algo estático y vinculado exclusivamente al razonamiento lógico- matemático. Es decir, la inteligencia puede ser diferente en cada persona y todos y cada uno de nosotros podemos sobresalir más en una que en otra. Obviamente hay personas que tendrán más facilidad. Eso sí, al final, el esfuerzo puede superar lo innato.

Tener una mente creativa ¿De qué hablamos?

Aún así, no me estaba hablando de esto. Limitar la creatividad a lo artístico es un error. La creatividad puede, y debe, estar en cualquiera de las inteligencias. Por ejemplo, pensemos en la teoría de cuerdas, un tema que me fascina. Decidme si no hay que ser creativo para llegar a esas conclusiones. Para los legos la cantidad de cálculos que hay detrás puede asustarnos. Pero no todo el mundo con capacidad de hacer esos cálculos pudo haberlos interpretado de esa forma. Igual que un médico necesita ser creativo para unir síntomas ante una enfermedad que no termina de comprender.

Según entiendo yo la creatividad, y no soy el único, es la capacidad de generar nuevas ideas o de conectar dos ideas existentes de una forma novedosa. A alguien se le ocurrió por primera vez que en su tienda de hacer la compra podía distribuir los productos para que la gente se abasteciera sola y cobrar después. Lo que viene a ser un super mercado.

Una mente creativa es la que tiene esa capacidad en su día a día

¿Tiene futuro poseer una mente creativa?

Cuando somos niños el cielo es el límite. Todo es posible en un mundo donde la imaginación no está censurada. Pero, como he dicho, nuestra sociedad ha valorado más una inteligencia que otras. Además el sistema educativo y productivo que tenemos es herederos de la industrialización del siglo XIX donde la creatividad no estaba bien valorada. Se preferían otras actitudes como la capacidad de trabajo constante.

Por eso nuestra población cree que no es creativa. Desde que entramos en el colegio hemos aprendido a pensar de forma muy poco creativa. Nuestra mente creativa es censurada para convertirse en una mente productiva, como si ambos conceptos no pudiera ir juntos. Y por ese motivo rechazamos que somos capaces de crear cuando en realidad no paramos de hacerlo. De hecho, como seres humanos es nuestra capacidad de adaptarnos al medio.  El problema se haya en esta renuncia a creernos creativos y asociar este concepto exclusivamente al arte.

Por fortuna, el sistema productivo está cambiando. En la era de Internet cada vez es más valorada la creatividad ya que las personas tienen que enfrentarse a nuevos retos en su quehacer diario. La forma de resolverlos o de dar con formas de mejorar procesos empieza a ser bien vista. En este momento lo que necesitamos, entonces, es que los grandes líderes sean capaces de entenderlo. En el siglo XXI gestionar el talento pasa por entender la creatividad y fomentarla.

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