Creatividad y resiliencia

Creatividad y resiliencia

Desde Descartes, la razón se ha convertido en un elemento central de todo nuestro sistema de conocimiento. El sistema industrial configuró nuestro sistema educativo a su semejanza. La creatividad se consideró, así, un elemento accesoria. Esta no se veía como un bien importante. Y, por supuesto, lo emocional tampoco. Diametralmente opuesto a lo cartesiano, nuestras vivencias y emociones no importaban. En estos momentos, en los que sí empiezan a tener sentido, esto va cambiando. Y la resiliencia, entre esas habilidades, es una de las que se ve fundamentales.

¿Qué es la resiliencia?

Como definición simplista, podemos decir que la resiliencia es la capacidad que tenemos para sobreponernos a los golpes de la vida. Ser resiliente significa tener la capacidad de dar la vuelta a aquello malo que te ha pasado. Uno de los que más a trabajado en este tema es Cyrulnik, con el ya mítico libro de los patitos feos en el que se aborda la resiliencia en la infancia. Y, concretamente, en la infancia que ha sufrido grandes traumas como son las víctimas de guerra.

Obviamente, no hablamos de una capacidad mágica. Ser resiliente implica trabajo. También implica aprender a serlo. Lo que está claro es que, en principio, no se aprende a ser resiliente. Lo que se hace es trabajar todas aquellas habilidades que tiene un persona resiliente

¿Qué tiene que ver la resiliencia con la creatividad?

Como he explicado existen diversos elementos que configuran el ser una persona resiliente. El sentido del humor, la inteligencia emocional, el autoconcepto, etc. Y la creatividad es uno de ellos. Ser creativo es una de esas herramientas que nos pueden ayudar a sobreponernos a golpes.

Una persona creativa es, también, una persona que sabe encontrar caminos diversos, que analiza las situaciones desde diferentes prismas, que es capaz de pensar fuera de la caja. Una persona creatividad tendrá menos ocasiones de quedarse atascada en un problema porque no sea capaz de encontrar otra vía.

Tiene que quedar claro, por supuesto, que ser creativo no es garante. Pero si allana el camino. Al igual que las otras cualidades o habilidades. Pero, y eso es seguro, una persona con capacidad creativa, y con todas las demás que conforman la resiliencia, tendrán más fácil salir adelante. Algo que se valora cada vez más en empresas que viven en ecosistemas competitivos en las que los golpes pueden venir cada día. Y también en emprendedores que tienen que estar en constante evolución.

Resiliencia

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